PSICLOGíA
¿Sufre usted el fenómeno del impostor?
La ciencia quiere adentrarse en un síndrome que sólo la psicología ha estudiado, para muchos implica el proceso de creer que son un fraude y que su talento es una pantalla mientras que otros lo utilizan para suavizar el fracaso y sentir que son reyes de la humildad
Por Glenys Alvarez / El Caribe
“No entiendo cómo me han dado el papel. No estoy preparada para ello”. “Todavía pienso que la gente va a descubrir que no soy tan talentosa como ellos creen. Que soy realmente un fraude”.
“Hace un tiempo solía tener este sueño donde alguien tocaba a mi puerta y decía que era la policía, cuando abría la puerta ellos me decían que empacara que habían descubierto que no tenía ningún talento”.
Opiniones como éstas puede encontrar m
uchas, no sólo de gente famosa sino de personas a su alrededor.
Las posiciones anteriores son de Kate Winslet, Michelle Pfeifer y Leslie Nielsen, respectivamente, todos actores que padecen de lo que se conoce en psicología como el fenómeno del impostor o el síndrome del fraude, una conducta compleja que afecta, de distintas formas, la manera en que nos vemos y las dudas que nos asaltan cuando nos parece que no estamos preparados para una posición.
“No entiendo cómo me han dado el papel. No estoy preparada para ello”. “Todavía pienso que la gente va a descubrir que no soy tan talentosa como ellos creen. Que soy realmente un fraude”.
“Hace un tiempo solía tener este sueño donde alguien tocaba a mi puerta y decía que era la policía, cuando abría la puerta ellos me decían que empacara que habían descubierto que no tenía ningún talento”.
Opiniones como éstas puede encontrar m
uchas, no sólo de gente famosa sino de personas a su alrededor.Las posiciones anteriores son de Kate Winslet, Michelle Pfeifer y Leslie Nielsen, respectivamente, todos actores que padecen de lo que se conoce en psicología como el fenómeno del impostor o el síndrome del fraude, una conducta compleja que afecta, de distintas formas, la manera en que nos vemos y las dudas que nos asaltan cuando nos parece que no estamos preparados para una posición.
Ciertamente les pasa a los candidatos, a los médicos, a los padres, a cualquier profesión donde se demande cierto entrenamiento importante del cerebro que comienza a prepararnos, angustiosamente, para el fracaso.
“Al levantarme a dar el discurso sentí que no era yo, que todas estas personas esperaban mucho de mi, cosas que yo no podía darles pero que les había prometido”, expresó el gobernador de un pequeño poblado en Canadá.
“Es que una se mira en el espejo y a veces se confunde, como si el rostro reflejado no fuese realmente lo que los demás piensan que representa”, expresó una vez Oprah Winfrey. Y es que todo el mundo es alguna vez acosado por la duda. Vacilaciones sobre el talento real que poseemos y miedo a enfrentar el fracaso.
“Es que una se mira en el espejo y a veces se confunde, como si el rostro reflejado no fuese realmente lo que los demás piensan que representa”, expresó una vez Oprah Winfrey. Y es que todo el mundo es alguna vez acosado por la duda. Vacilaciones sobre el talento real que poseemos y miedo a enfrentar el fracaso.
“El problema con este fenómeno del impostor es que sólo ha sido estudiado, hasta ahora, por la psicología y creo que es tiempo de que los neurocientíficos se involucren en el asunto y lleven este síndrome, aún no confirmado oficialmente, a un cuadro más científico, que se salga de la psicología pop”, expresó Carolyn M. Jagacinski, quien descubrió, a través de varios cuestionarios donde se medían niveles de ansiedad y las dudas sobre la propia capacidad en 135 estudiantes.
“Este síndrome es de doble filo. Para muchos el miedo y la ansiedad caracterizan sus sentimientos mientras que otros usan estas emociones para competir y motivarse a hacer las cosas mejor”.
Diferencias entre sexos
Los cuestionarios para medir las autodudas y el sentimiento de fraude tienen preguntas como: pienso que mi éxito se debe a la suerte; muchas veces doy la impresión de ser más talentoso de lo que realmente soy; si voy a recibir una promoción, no lo digo hasta que no sea confirmado.
Estos cuestionarios miden el sentimiento de fraude en las personas y las mujeres que obtienen un alto puntaje, es decir, que responden que sí a casi todas, suelen, además, manifestar un deseo fuerte de demostrar a los demás que sí están capacitadas y que sus dudas son infundadas, mientras que los hombres que obtienen altos niveles suelen alejarse de presentaciones o sitios donde piensan que la escasez de su talento puede ponerse a prueba.
Beneficios que se derivan de las dudas
Los psicólogos que han estudiado el fenómeno del impostor descubrieron algo muy curioso y que quizás usted ha sentido o continúa haciendo. Son beneficios que los individuos derivan de asumir estas dudas y de sentirse como fraudes.
“Las personas dicen sentirse como impostoras, de no merecer lo que tienen, de no poseer el talento necesario para hacer el trabajo para el que fue contratado, pero de alguna forma, muchos usan estos sentimientos para obtener ganancias y protección.
¿Qué ganan?, pues el hecho de que los demás los encuentran humildes y se protegen de altas expectativas, es como crear un cojín donde caer en caso de fracaso. Una excusa antes del fallo”, comentó para el periódico The New York Times Shamala Kumar, de la Universidad de Purdue y quien trabajó con Jagacinski en las entrevistas.
“Este síndrome es de doble filo. Para muchos el miedo y la ansiedad caracterizan sus sentimientos mientras que otros usan estas emociones para competir y motivarse a hacer las cosas mejor”.
Diferencias entre sexos
Los cuestionarios para medir las autodudas y el sentimiento de fraude tienen preguntas como: pienso que mi éxito se debe a la suerte; muchas veces doy la impresión de ser más talentoso de lo que realmente soy; si voy a recibir una promoción, no lo digo hasta que no sea confirmado.
Estos cuestionarios miden el sentimiento de fraude en las personas y las mujeres que obtienen un alto puntaje, es decir, que responden que sí a casi todas, suelen, además, manifestar un deseo fuerte de demostrar a los demás que sí están capacitadas y que sus dudas son infundadas, mientras que los hombres que obtienen altos niveles suelen alejarse de presentaciones o sitios donde piensan que la escasez de su talento puede ponerse a prueba.
Beneficios que se derivan de las dudas
Los psicólogos que han estudiado el fenómeno del impostor descubrieron algo muy curioso y que quizás usted ha sentido o continúa haciendo. Son beneficios que los individuos derivan de asumir estas dudas y de sentirse como fraudes.
“Las personas dicen sentirse como impostoras, de no merecer lo que tienen, de no poseer el talento necesario para hacer el trabajo para el que fue contratado, pero de alguna forma, muchos usan estos sentimientos para obtener ganancias y protección.
¿Qué ganan?, pues el hecho de que los demás los encuentran humildes y se protegen de altas expectativas, es como crear un cojín donde caer en caso de fracaso. Una excusa antes del fallo”, comentó para el periódico The New York Times Shamala Kumar, de la Universidad de Purdue y quien trabajó con Jagacinski en las entrevistas.


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