RECIBEN CHARLAS
Más de 200 reclusos son diagnosticado con sida
SANTO DOMINGO.- Se estima que más de 200 reclusos han sido diagnosticados con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), a través de las pruebas gratuitas que realiza el Consejo Presidencial del Sida (Copresida) en coordinación con la Procuraduría General de la República en todas las cárceles del país.
Junto a estas pruebas también se realizan diversos talleres con el objetivo de educar a los más de 12,708 reclusos que hay, según el Primer Censo Nacional Penitenciario realizado por la Oficina Nacional de Defensa Pública, la Fundación Institucionalidad y Justicia, la Procuraduría General de la República y el Comisionado de Apoyo y Modernización de la Justicia.
“Hace unos años que estoy recluido en este recinto penitenciario, pensé que iba a pasar muchos trabajos, pero gracias a Dios aquí, en esta cárcel modelo, los internos reciben un buen trato, hasta nos informan sobre cómo prevenir las infecciones de transmisión sexual, el VIH y el Sida”.
Así se expresó Pedro Ramírez, de 28 años de edad, quien lleva más de ocho años interno en una de las cárceles del país por tráfico de drogas.
Narra que gran parte del tiempo lo dedica a estudiar y a colaborar con las acciones que ejecuta el Consejo Presidencial del Sida, que desarrolla programas de prevención y educación sobre el VIH y el sida.
El director de Copresida, Humberto Salazar, explica que alrededor de 9 mil Personas Privadas de su Libertad (PPL) han sido intervenidas dentro de las acciones de Información Educación y Comunicación (IEC), que desarrolla el Copresida en los centros de corrección y rehabilitación del país.
Los internos han recibido información sobre formas de prevención, detección y tratamiento de infecciones de transmisión sexual y VIH y sida, logrando con ello el acceso a los medios preventivos de manera sostenible y con estrategias de distribución eficaces.
Las jornadas de capacitación han incluido la realización de pruebas de VIH de forma gratuita, voluntaria y confidencial; así como la incorporación de prácticas no discriminatorias, con el auxilio de herramientas recreativas y educativas para mejorar no solo la calidad de vida del interno, sino también su capacidad de convivencia y las relaciones con el personal que le brinda servicios.
Para lograr alcanzar esta población ha sido necesario una alianza estratégica entre la Procuraduría General de la República, la Dirección General de Prisiones y el Consejo Presidencial, lo cual ha posibilitado la ejecución de programas de atención y prevención del VIH y sida en los recintos penitenciarios del país.
“Las Personas Privadas de su Libertad se encuentran entre las poblaciones con más altos niveles de riesgo de contraer la infección del VIH, situación atribuida al hacinamiento, bajos niveles de educación y difícil acceso a la información”, expresó la doctora María Nurys Amador, consultora del organismo de salud.
“La situación de salud en dichos centros es bastante compleja y más aun cuando se refiere a enfermedades infectocontagiosas que comprometen la salud de las personas privadas de su libertad, sus familiares y el personal de seguridad, entre otros”, indicó Amador.
Capacitación
A través de este programa se realizan acciones de prevención, educación y sensibilización tanto para los internos como para sus parejas, familiares y allegados.
Este programa pretende cubrir la población total de internos correspondiente a 15,694, distribuidos en 26 penales y 10 centros de rehabilitación y corrección.
De éstos, 13,595 se encuentran en centros de corrección públicos y 2,099 en el nuevo modelo penitenciario.
Dentro de esta población se encuentran extranjeros, con una distribución por sexo de 762 hombres y 94 mujeres.
Las campañas educativas van dirigidas, además, al personal médico y administrativo que labora en estos centros.
Los internos penitenciarios que viven con el VIH o el sida son doblemente estigmatizados y discriminados, ya que además de su condición de salud también son rechazados por su condición de infractores de la Ley. Esta doble situación hace aún más difícil la completa rehabilitación e integración social de estas personas.
Una de las líneas de intervención que tiene la Respuesta Nacional al VIH y el sida es el componente Personas Privadas de su Libertad, cuyo marco de acción involucra a los centros penitenciarios del país.
Esta unidad la coordina la doctora Maria Nurys Amador, quien imparte charlas.
Proyecto LINK
Es un programa para el desarrollo de programas de prevención del VIH y el SIDA de dominicanos en el exterior. Una de las iniciativas internacionales de prevención de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), VIH y Sida, que impulsa el Consejo Presidencial del SIDA (Copresida), es el proyecto Link, el cual ha recibido el apoyo del Consulado de la República Dominicana en New York y otras instituciones del área salud que trabajan en la comunidad.
El proyecto busca sensibilizar a actores claves sobre la situación del VIH y sida en RD, actualizarlos sobre los avances de la Respuesta Nacional, así como coordinar y desarrollar un programa de intervenciones educativas enfocadas al área de prevención, comunicación y servicios de información sobre la epidemia, dirigido a dominicanos residentes en el extranjero.
A través de este proyecto se desarrollan actividades de educación preventiva sobre VIH y sida y se coordinan acciones en el área de prevención y atención del virus con instituciones que tienen sede en el exterior y que desarrollan actividades dirigidas a nacionales residentes en estos países.
Cárceles intervenidas
Actualmente República Dominicana cuenta con treinta y cinco recintos carcelarios; la mayoría corresponde al diseño propio de la cultura de castigo y tortura que data de la época de Rafael Leonidas Trujillo.
Entre las que han sufrido cambios en su estructura y la formación del personal están Elías Piña, Dajabón, San Felipe, de Puerto Plata; Najayo Mujeres, en San Cristóbal; Rafey Hombres y Mujeres, de Santiago; Baní, Mao, Valverde;
Monte Plata, Pedernales y en Haras Nacionales, las cuales son un centro modelo de régimen abierto.
Todas las cárceles se han intervenido con pruebas gratuitas de VIH, llevando informaciones a los reclusos de cómo prevenir la infección de trasmisión sexual. Cabe destacar la receptibidad con que ha sido acogida la iniciativa de estos programas realizados por Copresida.



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