Por Osvaldo Santana
Presa de Monte Grande 1 de 2
Desde mediados de la década del 70, que yo recuerde, se habla de la presa de Monte Grande, en el Suroeste. Monte Grande es un pobladito que está justo sobre la línea divisoria de las provincias Azua y Barahona.
Presa de Monte Grande 1 de 2
Desde mediados de la década del 70, que yo recuerde, se habla de la presa de Monte Grande, en el Suroeste. Monte Grande es un pobladito que está justo sobre la línea divisoria de las provincias Azua y Barahona.
Alrededor de 80 familias viven allí, 50 metros sobre el nivel del mar, en base a una agricultura de supervivencia en la parte baja, casi a nivel de la cuenca del lecho del Yaque del Sur. Monte Grande se ha convertido en el sueño que habrá de transformar cientos de miles de tareas de tierras áridas y semiáridas en zonas de cultivo.
Sus abundantes aguas servirían para irrigar las tierras altas de la zona norte de Tamayo, darían para consumo humano en todo el valle, y hasta para lavar las superficies salinas de la inmensa llanura del Salado de Neiba hasta Mella, en Duvergé. Hasta ahí llegan los sueños que origina Monte Grande.
Primero se produjeron cuestionamientos a los suelos, porque supuestamente presentaban fallas limitantes de la vida útil del lago. La ciencia se ha encargado de demostrar que se trataba de falacias y en todo caso, tales fallas pueden ser salvadas por la tecnología.
El sueño empezó a materializarse a partir de los estudios de los suelos y todos vienen a confirmar la viabilidad de la obra, que resultó reconfirmada con los estudios de correntía de la cuenca del río Yaque del Sur, bajo los auspicios de la Agencia de Cooperación de Japón.
Un segundo estudio hidrológico del Instituto Nacional Recursos Hidráulicos de 2005 cierra la etapa de levantamiento de información.
El año pasado, el presidente Leonel Fernández reafirmó que en 2008 la obra sería iniciada y en efecto fueron contratados los servicios de la compañía brasileña Andrade Gutiérrez, mediante un convenio de préstamo de gobierno a gobierno. Hay otra compañía que cuestiona la concesión de la obra.
El diferendo legal es otra historia. Mientras tanto, el Poder Ejecutivo debe someter el proyecto de financiamiento al Congreso. Cuanto antes, mejor. Monte Grande es cuestión de interés regional y nacional que no puede esperar.


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