POLARIZACIóN INFORMATIVA.
Cómo informan los medios bolivianos
La radio no pudo eludir la polarización en la cobertura periodística de los referendos por estatutos autonómicos, ya que citó centralmente fuentes con posiciones contrarias o bien se adscribió a sus argumentos irreconciliables. Sin embargo, en general y en relación a los otros, la radio fue el medio que más se acercó al equilibrio de fuentes contrapuestas.
La radio no pudo eludir la polarización en la cobertura periodística de los referendos por estatutos autonómicos, ya que citó centralmente fuentes con posiciones contrarias o bien se adscribió a sus argumentos irreconciliables. Sin embargo, en general y en relación a los otros, la radio fue el medio que más se acercó al equilibrio de fuentes contrapuestas.
Esas constataciones las hizo el Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) a través del monitoreo de la cobertura periodística, en prensa, radio y televisión, de los referendos realizados en Santa Cruz (4 de mayo), Beni y Pando (1º de junio), y Tarija (21 de junio). Aquí se observa con más detalle la característica de dicha cobertura en 16 radioemisoras de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Tarija, durante el día de los referendos (domingos) y en los noticieros meridianos del día siguiente (lunes).
En principio, respecto del despliegue periodístico, cuatro redes nacionales prácticamente pilotaron la cobertura (ERBOL, Patria Nueva, FIDES y Panamericana). A las nacionales se adhirieron sus correspondientes redes o emisoras afiliadas o afines de alcance regional y local. En todo caso, algunas emisoras de alcance local trabajaron independientemente de las redes señaladas (Radios Oriental y Guadalquivir) y ocasionalmente en enlace con otro medio incluso televisivo (Red UNO y Unitel, respectivamente), disminuyendo su cobertura propia.
El tipo de fuentes cubiertas fue una forma en que se manifestó la polarización de la que en mayor o menor grado participaron las radioemisoras observadas. En efecto, la mayor parte (94%) de las fuentes expresaron posiciones polarizadas, a favor (54%) o en contra (40%) de los referendos. Por tanto, apenas el 6% de las fuentes citadas, en conjunto, expresaron posiciones conciliadoras o neutras (médicos, policías, etc.). Sin embargo, la radio, como medio, fue el que más se acercó al equilibrio, al menos cuantitativo, entre las fuentes polarizadas, ya que la distancia entre las fuentes pro y contra referendos fue mayor en la televisión (52% y 32%), más aún en prensa (54% y 22%).
Esas constataciones las hizo el Observatorio Nacional de Medios (ONADEM) a través del monitoreo de la cobertura periodística, en prensa, radio y televisión, de los referendos realizados en Santa Cruz (4 de mayo), Beni y Pando (1º de junio), y Tarija (21 de junio). Aquí se observa con más detalle la característica de dicha cobertura en 16 radioemisoras de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Tarija, durante el día de los referendos (domingos) y en los noticieros meridianos del día siguiente (lunes).
En principio, respecto del despliegue periodístico, cuatro redes nacionales prácticamente pilotaron la cobertura (ERBOL, Patria Nueva, FIDES y Panamericana). A las nacionales se adhirieron sus correspondientes redes o emisoras afiliadas o afines de alcance regional y local. En todo caso, algunas emisoras de alcance local trabajaron independientemente de las redes señaladas (Radios Oriental y Guadalquivir) y ocasionalmente en enlace con otro medio incluso televisivo (Red UNO y Unitel, respectivamente), disminuyendo su cobertura propia.
El tipo de fuentes cubiertas fue una forma en que se manifestó la polarización de la que en mayor o menor grado participaron las radioemisoras observadas. En efecto, la mayor parte (94%) de las fuentes expresaron posiciones polarizadas, a favor (54%) o en contra (40%) de los referendos. Por tanto, apenas el 6% de las fuentes citadas, en conjunto, expresaron posiciones conciliadoras o neutras (médicos, policías, etc.). Sin embargo, la radio, como medio, fue el que más se acercó al equilibrio, al menos cuantitativo, entre las fuentes polarizadas, ya que la distancia entre las fuentes pro y contra referendos fue mayor en la televisión (52% y 32%), más aún en prensa (54% y 22%).
Detrás de ese perfil general de la radio, se dieron casos extremos en la cobertura a fuentes polarizadas, lo que se puede constatar en al menos dos niveles y tendencias: en el comportamiento de las emisoras regionales o locales y en el de las redes nacionales. Las emisoras de las regiones y ciudades donde se realizaron los referendos presentaron notablemente más fuentes que apoyaban tales procesos eleccionarios. Por ejemplo, en mayo, en las emisoras cruceñas monitoreadas, el 91% de las fuentes cubiertas estuvieron a favor de los referendos. La emisora tarijeña estudiada también sobrepasó ampliamente el promedio general de cobertura de las fuentes pro referendo (73%) en junio. Por el contrario, las emisoras de Cochabamba cubrieron una mayor proporción de fuentes contrarias al referendo (59%) respecto de las pro-referendo (36%), para el caso del proceso del 4 de mayo. Similar situación se dio en La Paz, para la misma fecha, con esta relación: contra-referendo (55%) y pro-referendo (40%). Respecto de las 4 redes nacionales, ellas reflejaron la misma polarización en la cobertura de fuentes. Para el proceso del 4 de mayo, por ejemplo, la red estatal Patria Nueva cubrió la mayor proporción de fuentes contra-referendo (89%), frente a Panamericana que citó más fuentes pro-referendo (72%). Las otras dos redes, para la misma fecha, al menos disminuyeron las distancia cuantitativa entre las fuentes contrapuestas, en el caso de FIDES: fuentes pro-referendo (55%) y contra-referendo (39%); por otro lado, ERBOL: fuentes contra-referendo (62%) y pro-referendo (34%). A partir de lo anterior, para el oyente resultaría difícil tener un panorama de las posiciones encontradas, al menos siguiendo una sola emisora. Entonces, con el análisis del conjunto de emisoras observadas fue posible establecer los ejes de los discursos opuestos de las fuentes cubiertas, por ejemplo: ![]() |
El otro rasgo de la polarización fue la adscripción del medio a uno de los polos discursivos a través del modo de informar, es decir, de describir la votación que, de manera general, se situó en dos extremos: a) Votación con tranquilidad, normalidad, fiesta democrática; o bien b) Votación con amedrentamiento, irregularidad, confrontación y resistencia. Las emisoras optaron por visibilizar o invisibilizar, o bien por maximizar o minimizar los lugares y hechos de “normalidad” o de “confrontación o violencia”.
Las radioemisoras con una posición más radical asumieron, desde sus conductores o presentadores, una carga opinativa y valorativa, al margen de la responsabilidad periodística, descalificando al “otro”, entendido como contrario, por ejemplo: “Santa Cruz es alegría, sonrisa. Occidente es odio…. Desde ahora el cruceño tiene que medir su sonrisa” (Radio Oriental).
De ahí que llamó la atención la mínima consulta a fuentes conciliadoras o distintas de las polarizadas. A ello se sumó el escaso número de analistas consultados, lo que fue en realidad una característica de la cobertura en radio —a diferencia de la televisión y los diarios—. En ese sentido, en los cuatro referendos, a lo sumo se presentaron media docena de analistas presentados como tales. Además, algunas emisoras recurrieron a la retransmisión de la señal de televisión (parcial, sin su previo ni adecuado anuncio) para presentar las posiciones de analistas, como en el descrito caso Guadalquivir (de Tarija) que bajó la señal de la Red UNO y de Oriental (de Santa Cruz) que lo hizo de Unitel.
Por lo anterior, los estatutos en votación, sus contenidos específicos o las consecuencias de su probable aplicación, no fueron explicitados y menos analizados. En consecuencia, las ideas, mensajes, expresiones y posiciones sostenidas por las fuentes y difundidas por las radioemisoras se resumieron en dos argumentos irreconciliables (a favor o en contra de los referendos y los estatutos). Para uno de los argumentos, el estatuto en votación era sinónimo de autonomía, progreso y felicidad, unidad y democracia. Para el otro polo, el estatuto era igual a “centralismo departamental” y oligárquico, así como ilegal, ilegítimo y separatista.
Una tendencia más general se constata con lo expuesto: la presencia determinante de los argumentos y agenda de los actores políticos polarizados, sin posibilidad de proponer una agenda periodística que incluya enfoques o ángulos de análisis propios y diferentes. En síntesis, el campo de acción periodístico tiende a disminuirse frente al campo político (y sus actores) que determina no sólo la agenda y los hechos periodísticos, sino también el modo de entenderlos (visibilizarlos o invisibilizarlos).
En ese contexto, aunque cada proceso eleccionario tuvo su particular, cabe reconocer el trabajo de algunas radioemisoras con amplio despliegue y cobertura propia, y que además dieron espacio a los dos tipos de fuentes encontradas, y visibilizaron, con mayor pluralismo, tanto la “normalidad” como las “irregularidades” en la votación.
Finalmente, quedan pendientes de rescatar las capacidades de llegada de la radio, de “hablarle al oído” al receptor y proponerle una “voz” alternativa que no simplemente sea eco de la polarización, sino constructora y difusora de la reflexión fundamentada y serena.
Las radioemisoras con una posición más radical asumieron, desde sus conductores o presentadores, una carga opinativa y valorativa, al margen de la responsabilidad periodística, descalificando al “otro”, entendido como contrario, por ejemplo: “Santa Cruz es alegría, sonrisa. Occidente es odio…. Desde ahora el cruceño tiene que medir su sonrisa” (Radio Oriental).
De ahí que llamó la atención la mínima consulta a fuentes conciliadoras o distintas de las polarizadas. A ello se sumó el escaso número de analistas consultados, lo que fue en realidad una característica de la cobertura en radio —a diferencia de la televisión y los diarios—. En ese sentido, en los cuatro referendos, a lo sumo se presentaron media docena de analistas presentados como tales. Además, algunas emisoras recurrieron a la retransmisión de la señal de televisión (parcial, sin su previo ni adecuado anuncio) para presentar las posiciones de analistas, como en el descrito caso Guadalquivir (de Tarija) que bajó la señal de la Red UNO y de Oriental (de Santa Cruz) que lo hizo de Unitel.
Por lo anterior, los estatutos en votación, sus contenidos específicos o las consecuencias de su probable aplicación, no fueron explicitados y menos analizados. En consecuencia, las ideas, mensajes, expresiones y posiciones sostenidas por las fuentes y difundidas por las radioemisoras se resumieron en dos argumentos irreconciliables (a favor o en contra de los referendos y los estatutos). Para uno de los argumentos, el estatuto en votación era sinónimo de autonomía, progreso y felicidad, unidad y democracia. Para el otro polo, el estatuto era igual a “centralismo departamental” y oligárquico, así como ilegal, ilegítimo y separatista.
Una tendencia más general se constata con lo expuesto: la presencia determinante de los argumentos y agenda de los actores políticos polarizados, sin posibilidad de proponer una agenda periodística que incluya enfoques o ángulos de análisis propios y diferentes. En síntesis, el campo de acción periodístico tiende a disminuirse frente al campo político (y sus actores) que determina no sólo la agenda y los hechos periodísticos, sino también el modo de entenderlos (visibilizarlos o invisibilizarlos).
En ese contexto, aunque cada proceso eleccionario tuvo su particular, cabe reconocer el trabajo de algunas radioemisoras con amplio despliegue y cobertura propia, y que además dieron espacio a los dos tipos de fuentes encontradas, y visibilizaron, con mayor pluralismo, tanto la “normalidad” como las “irregularidades” en la votación.
Finalmente, quedan pendientes de rescatar las capacidades de llegada de la radio, de “hablarle al oído” al receptor y proponerle una “voz” alternativa que no simplemente sea eco de la polarización, sino constructora y difusora de la reflexión fundamentada y serena.



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